Volvimos a donde empezamos ¿Retrocedimos? No lo creo. Más bien estábamos transitando a través de un gran círculo formado por segmentos que se repetían incansablemente, solo que ahora llegamos al final, al punto en el que se unen los extremos. Y sí, los últimos metros resultaron iguales a los primeros, el ciclo estaba empezando de nuevo. Por suerte (supongo), frenamos a tiempo. Porque cuando un ciclo se termina, es necesario parar, evitar que empiece otra vez ¡Aunque sea tan difícil resistirse a andar ese camino! Inseguro, pero extrañamente interesante.Me pregunto a mi misma "¿Nunca más?", sabiendo cual es la respuesta, y comprobando que la negación es una mala consejera pero una indiscutible aliada.
Y hoy, más que nunca, tengo que creer en lo que proclama el título de este blog: Causa y Efecto, todo pasa por una razón.